Tal vez tengas un aroma característico, o todavía estés persiguiendo ese perfume escurridizo que oliste en un extraño que pasaba pero que nunca pudiste igualar con ninguna botella en el mostrador de fragancias. Tal vez hayas incursionado en la aromaterapia durante un masaje o con velas o incienso en tu casa. Tendemos a pensar en el perfume, y en la fragancia en general, como una forma de hacer que nosotros y nuestros hogares huelan bien.

Es posible que no piense en la fragancia como una forma de mejorar no solo su espacio personal, sino también como una forma de aumentar su poder mental. Las fragancias utilizadas en aromaterapia, por ejemplo, son aromas que pueden tener ciertos beneficios fisiológicos y psicológicos cuando los hueles. Algunos también son útiles en aceites para masajes o cuando se ingieren, como cuando se preparan en tés. Sin embargo, tenga cuidado con esto, porque muchos aceites son tóxicos si se ingieren y algunos pueden irritar la piel.

Siglos de evidencia anecdótica sugieren que ciertos aromas pueden ayudar a aumentar nuestros niveles de concentración, estado de alerta y memoria. La investigación preliminar realizada por los científicos de hoy sugiere que puede haber algo de verdad en eso, y que ciertas fragancias pueden aumentar el rendimiento de su cerebro. Los investigadores teorizan que la forma en que esto funciona es que cuando olemos una fragancia, ingresa a nuestro sistema olfativo y estimula nuestro sistema límbico, que es la parte del cerebro que maneja las emociones, la motivación, la memoria y el aprendizaje. Los químicos en la fragancia se inhalan en nuestros pulmones y entran en nuestro torrente sanguíneo, provocando cambios físicos y psicológicos beneficiosos.

Hay dos fragancias que parecen destacar por encima de otras cuando se trata de mejorar nuestro rendimiento cognitivo: el romero y la menta. Veamos primero el romero.

La investigación sugiere que la fragancia del romero puede ayudar a mejorar nuestra memoria y rendimiento cognitivo. Un estudio publicado en la revista Therapeutic Advances in Psychopharmacology encontró que los participantes que estuvieron expuestos al olor a romero obtuvieron mejores resultados en su capacidad para recordar información de memoria de manera rápida y precisa que aquellos que no olieron a romero y aquellos con los niveles más altos de una sustancia química llamada 1,8-cineol, el principal ingrediente químico del aceite de romero, fue la que mejor se desempeñó en sus cuerpos. Otro estudio, este publicado en el International Journal of Neuroscience, también encontró una relación entre el olor a romero y un impulso en la capacidad de recuperar información de la memoria. [source: Chan].

Además del olor a romero, el aroma de menta también puede tener un efecto positivo en nuestro rendimiento cognitivo: la menta no solo puede mejorar nuestras capacidades de memoria, sino que también puede mejorar nuestro enfoque y nuestra capacidad de concentración. Los investigadores encontraron que cuando un grupo de estudiantes olió el aceite de menta antes de una prueba, se desempeñaron con un 28 % más de precisión que los estudiantes que no estuvieron expuestos al olor [source: Walling].

Y cuando hablamos de reducir los errores y mejorar nuestra precisión, sería negligente pasar por alto los cítricos. Los aromas cítricos como el limón y la naranja pueden ayudarlo a mantenerse más alerta en el trabajo y también pueden ayudar a mejorar su precisión: los investigadores descubrieron que cuando las personas olían a cítricos mientras escribían, no solo cometían un 21 % menos de errores, sino que también aumentaban su velocidad de escritura en un 14 por ciento más de golpes por hora [source: Edwards].

También podrías notar alguna mejora cognitiva con tus aromas favoritos. Por ejemplo, cuando estés aprendiendo una nueva habilidad o estudiando para un examen, rodéate de un aroma específico que te guste, y cuando necesites recordar la información, huele; tu cerebro puede asociar el olor con la información que estás tratando de recordarlo y ayudarlo a recordarlo más rápidamente [source: Psychology Today].