Cuando usted y su pareja estén tomando su decisión final, es importante que se conozcan a sí mismos. ¿Cuál es su historial como pareja cuando se trata de ahorrar y presupuestar? ¿Eres disciplinado o te gusta derrochar? ¿Cómo te sientes al renunciar a algunos de los pequeños lujos a los que te has acostumbrado? Si ha calculado los números y solo está sobreviviendo en papel, ¿usted y su pareja tendrán la autodisciplina para reducir sus gastos y cambiar su estilo de vida según sea necesario para no endeudarse?

Sean honestos con ustedes mismos y con los demás. Tener las conversaciones difíciles ahora puede ayudarlo a evitar el resentimiento, el estrés financiero y las deudas aplastantes en el futuro.

Una vez que haya revisado sus gastos actuales y futuros, haya hecho un plan y haya sometido sus hábitos de gasto pasados ​​a una profunda introspección, su panorama financiero general y la respuesta a su pregunta deberían quedar claros.

Si eres capaz de dejar de trabajar, ¡felicidades! Asegúrese de hablar con su departamento de recursos humanos para preguntar cómo su decisión afectará sus beneficios de maternidad. ¿Cuál es la política de su empleador sobre la licencia de maternidad? ¿Cuánto recibirá y por cuánto tiempo? ¿Seguirá recibiendo todos los beneficios si saben que no regresará?

Si sabe que quiere quedarse en casa, pero simplemente no puede pagarlo en este momento, trate de no desesperarse. Sepa que está tomando la decisión correcta para su seguridad financiera y para el futuro de su familia, y considere sus opciones. ¿Pueden usted y su pareja crear un plan que les permita dejar de trabajar en seis o 12 meses, o pueden elaborar un horario de medio tiempo con su empleador?

Recuerda que tu regreso al trabajo no tiene por qué ser para siempre. Si quedarse en casa sigue siendo su meta, es probable que el tiempo que pase con su nuevo bebé la haga sentir más motivada que nunca para encontrar la manera de lograrlo.