Para empezar, necesitas dos bronceadores, uno que sea más oscuro que tu piel y otro que sea brillante y claro, además de una brocha para polvo suave. Primero debes ponerte el sostén y, si es posible, el vestido o la camisa. Puedes simplemente cubrir el escote con una toalla de papel o un pañuelo para evitar que se maquille.

Para el primer paso, sumerge tu brocha para polvos en el bronceador oscuro y sacude el exceso. Comienza donde el tirante del sostén se une con la copa y aplica el bronceador a lo largo de la curva de esa área y luego baja por el borde interior del escote. Haz esto en ambos lados y la forma de media luna hará que tus senos se vean más voluptuosos y redondos.

A continuación, aplique el bronceador ligero en el medio de su escote. Este tono atrapa la luz y crea profundidad. Pasa un poco por tus clavículas también, lo que atrae la atención para que tus senos parezcan estar más altos. Luego, limpia la brocha para polvos y recorre las áreas con un suave movimiento circular para difuminar las rayas. También puedes espolvorear la mitad superior de tus senos con el bronceador más claro para compensar el color más oscuro de tu escote. Solo asegúrate de no usar demasiado y de que el polvo no sea muy brillante.