Un retrato de estudio de un grupo de adultos jóvenes.

La adolescencia es una etapa del desarrollo, un período de transición entre la niñez y la edad adulta. Todos los adolescentes pasan por cambios; cambios físicos, cambios sociales y emocionales, y el proceso de desarrollo de su identidad individual. Los adolescentes que provienen de diferentes entornos están influenciados por diferentes normas culturales y expectativas de los padres que se derivan de diferentes actitudes hacia los valores y normas de la sociedad. Estas diferentes normas sociales pueden cambiar la tasa de desarrollo y afectar el desarrollo del adolescente en términos de identidad individual, comportamiento social y separación de los padres, que son factores importantes en la adolescencia.

Los padres y la vida familiar son los cimientos para construir la personalidad y la identidad de un adolescente, inculcándole valores y normas sociales que son la base para el proceso de toma de decisiones y el comportamiento social del adolescente. Las prácticas de crianza están influenciadas por la cultura, y la crianza de un adolescente se ve afectada por el grupo étnico, los valores y tradiciones a los que pertenece, así como por su situación socioeconómica. Un adolescente que crece en una familia donde la naturaleza de la adolescencia, el control de los padres y las obligaciones familiares son diferentes a las de sus pares, puede enfrentar una crisis de identidad que genere conflictos con la familia. La cultura tiene una fuerte influencia en el desarrollo, el comportamiento, los valores y las creencias. Los rituales familiares y la buena comunicación tienen un efecto positivo en los adolescentes. Los padres que inculcan valores y creencias culturales positivas en sus hijos ayudan a elevar su autoestima y éxito académico.

La condición socioeconómica de una familia tiene un efecto en el desarrollo de los adolescentes ya que la crisis económica afecta negativamente a las familias. Existen disparidades raciales y étnicas en las tasas de pobreza que afectan directamente el desarrollo de los adolescentes. Crecer en la pobreza afecta a los niños y adolescentes en todos los niveles de desarrollo; física, social y académicamente. Por el contrario, en las familias más ricas, los adolescentes enfrentan otros desafíos. La presión de los padres que se enfoca en el logro social y académico puede causar que los adolescentes sufran una mayor tasa de depresión y ansiedad.