Primero es importante decidir con qué decorar la maceta. Una amplia gama de materiales puede hacer el truco: conchas marinas, cuentas, canicas, piedras, piezas de fieltro y botones son solo algunas opciones fáciles de encontrar para usar en la decoración.

Los niños mayores con supervisión podrían usar pedazos de vidrio, espejo o azulejo. Estos pueden ser bonitos, y bastante seguros si se compran en el pasillo de los niños en la tienda de manualidades, pero también pueden ser afilados, ¡así que se sugiere la guía de los padres!

Una vez que haya encontrado sus decoraciones, es hora de pensar en la lechada. Considere dejar la lechada blanca, pero también puede teñirla con colorante alimentario o pintura acrílica para hacerla un poco más emocionante.

Usando un cuchillo de plástico, cubra la maceta de terracota con una buena capa de lechada. Presione los objetos en él y rellene los espacios entre ellos con más lechada. Esto puede ensuciarse un poco, pero se puede usar una esponja húmeda para mantener la lechada fuera de las decoraciones durante el proceso.

Después de que la lechada esté seca, otra limpieza de la esponja puede eliminar cualquier película residual y dejar los resultados brillantes.